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Epifania XVIII [Blanca]

Odiaba los momentos como este, cuando sus amigos sufrian, en parte porque en su antigua vida no le habían enseñado como lidiar con los problemas de la vida normal, nunca sabía bien que decir o que hacer, bueno, si sabía que saber pero no podía hacer eso… Seguía dandole vueltas al que decir o que hacer cuando escucho su nombre en una voz que se escuchaba demasiado triste para su gusto “Blanca” le llamo su amigo y se acerco a ella, a penas Blanca le vio la cara, supo que él estaba realmente sufriendo, tanto sufría que le rompio el corazón a Blanca, antes de poder darse cuenta de lo que estaba haciendo, le estaba abrazando, tan fuerte y profundamente como si su vida dependiera de eso,sus brazos rodeandole la cintura, se dejo llevar por el amor que quería que él supiera que ella le daba tan incondicionalmente e inconsientemente abrio sus alas inmaculadamente blancas y lo abrazo tambien con ellas, con cuidado de no tocarle.

Si tan solo con ese abrazo pudiera llevarse todo su dolor de una vez… Sabía que podía hacerlo, no con el abrazo pero con un solo toque de esas alas tan perfectas que debía esconder y proteger, pero no podía, si lo hacía ya no podría vivir tranquila, y todos los que la rodeaban intentando cazarla, la encontrarían, pero él estaba sufriendo tanto y ella podía arreglarlo, podría hacer que el dolor se fuera y volver a verlo reir ¡Dios! ¿Como podía querer tanto a un simple mortal?… Ella sabía la respuesta, pero nunca lo aceptaría, no podía.

“te quiero” le susurro, y lo abrazo aún más fuerte, como si eso fuera posible… lo escucho suspirar y sintio como una lagrima le mojaba la mejilla y esa fue la gota que rebalso el vaso, ella no podía dejarle sufrir así, simplemente ¡No podía! ya vería como manejaba las consecuencias despues, cerro los ojos y volvio a susurrarle “te quiero… ojalá no me olvides” y dejo que la punta de sus alas tocaran a ese mortal que tanto significaba para ella, y las puntas de estas se tiñeron de negro, hubo un pestañeo de luz y ella ya no estaba ahí, ya no había vuelta atras, se preparo para peliar mientras su querido mortal, no podía recordar que estaba haciendo parado ahí, creía que debía juntarse con alguien pero no podía recordar quien, se rio de si mismo y mientras canturreaba feliz no se dio cuenta que a su lado había una pluma pequeña e inmaculadamente blanca.

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Información sobre el Escritor

  • Escrito por: Yohiro
  • Miembro desde: marzo 30, 2013

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