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Muro, Cuentame tu historia

Fernando se había levantado con un terrible dolor de cabeza ese día, unos rayos de sol entraban por su ventana golpeandole la nuca con gran intensidad. La cama estaba desarmada, y el piso lleno de revistas.

Intento abrir los ojos más no pudo de inmediato, le costo algunos minutos abrirlos, observo que habían varios vasos de agua sobre el velador.

Giro en si mismo, estaba sólo con una sudadera, no recordaba que esta fuese de él. Trato de recordar de como había llegado a esa situación, más no pudo.

La noche anterior había salido, a un bar cercano con unos amigos, nada ostentoso, se sentaron en una mesa de madera y pidieron algo de cerveza, nada más que eso, y luego, nada, su mente se encontraba en blanco.
Se levanto lentamente, se lavo la cara y recogio la ropa del suelo para juntarla en otra esquina. Al parecer, ya era medio día, no tenía como saberlo, hace algún tiempo había dejado de usar relojes de pulsera, y el de la muralla había dejado de funcionar hace algun rato.
Sobre el escritorio, su notebook, abierto y manchado con grasa. Fernando lo limpio rapidamente y encendio la maquina.

Tardo algunos minutos, lo suficiente para impacientar a Fernando quien sólo quería ver la hora. Se abrieron un par de ventanas antes de terminar la carga de los diferentes programas instalados. Eran la tres de la tarde, y a pesar de la hora, Fernando presintio que no había dormido lo suficiente.

Suspiro, y se dispuso a pararse de su silla, más algo lo dejo clavado en esta. Su facebook se había abierto, mostrando las diferentes noticias de sus amigos, y diferentes actualizaciones, entre ellas, que Camila había terminado su relación. Fernando nunca le importo mucho estos mensajes, pero esta vez se trataba de su novia.
Fernando estupefacto trato de comprender del porque había terminado con ella, busco su celular y no lo tenía.
Mientras lo hacía, un mensaje en su muro le avisaba lo siguiente «Fernando, tu celular lo dejaste en mi casa, si quieres pasalo a buscar esta noche… tu sabes».

Al joven se le acelero el pulso, el mensaje lo había dejado su ex novia de hace mucho tiempo atrás. Algo le decía que esto tenía relación con lo de su novia actual.

¿Que había hecho?, la pregunta le rondaba por la cabeza una y otra vez. Busco más mensajes en su muro que le podrían dar pistas, algunas invitaciones a juegos, algunas encuestas, hasta que de pronto un mensaje de su suegro. Nunca le había parecido buena idea tener a sus suegros ni padres en el sistema de mensajes, no le daba buena espina que ellos se enteraran por error las cosas que él hacia, gracias a la nula privacidad o falta de sentido común de sus amigos, en especial cuando hacían publica las muchas andanzas o fotos de años anteriores en donde aparecía en diferentes actividades, de esas que uno jamás le mostraría a sus padres. Y esta vez, al parecer la situación le daba la razón.

Su suegro escribia, tan serio y cortante como siempre, «jovencito tenemos que hablar». La sola idea de que tenía que enfrentarse a tu suegro lo ponía de malas. Una vez cuando aún cortejaba a camila, lo amenazo con palo de golf, si es que a camila le ocurría algo que él no quisiera que ocurriese, aunque Fernando nunca tuvo claro que era, ya que muchas veces esto incluia hasta besos delante de la madre de Camila.

Fernando se asujeto la cabeza y comenzo a dar vueltas como loco por el dormitorio, se puso la ropa como pudo, nervioso. Cuando volvio a mirar su notebook, había un mensaje de su madre, «¡Nunca pense que tu harías esto, esperate a cuando llegue!».

La madre de Fernando era adicta a las redes sociales, chats, páginas de citas, páginas de chistes, copuchas, y otras cosas por el estilo. El joven se le cruzo la idea de que lo que hubiera pasado, ya lo sabía todo el barrio.

Se sento en la cama, tomo algo de aire y entonces comenzo a ensayar algún discurso. Afuera alguien llegaba, era su madre. Justo ese día había llegado mas temprano.

Se acerco al notebook nuevamente, no le quedaba otra que conversar con su madre, mientras inventaba mil mentiras, sobre mil cosas. En el muro habían mensajes de diferentes amigos «no puedo creerlo!», «Nunca pense esto de ti, ahora creo que no podre juntarme mucho contigo».

Cuantos amigos había perdido en algunos minutos fernando, afuera otra camioneta llego, esta era de Carabineros, y luego atrás, sus suegros. El joven empalidecio, la noche de juerga había sido peor de lo que él se imaginaba.

Se vistio, se lavo, y no paso mucho rato cuando su madre golpeo la puerta. Fernando la abrio, y vio a su madre con los ojos llorosos, esta lo abrazo fuertemente, y le susurro «Debiste habermelo dicho».

Fernando se le partio el corazón, con esta frase estaba decidido a encausar el daño que había hecho. La madre lo llevo al primer piso, ahi se encontraban dos Carabineros, sus suegros, y su ex, con apariencia de que había derramado un par de lagrimas.

Fernando se quedo paralizado, sus suegros le hecharon una mirada fulminante. Los carabineros lo miraron frunciendo el ceño.

Camila entonces se abalanzo en contra de él, Fernando espero algún golpe o algo, más esta le abrazo fuertemente.
-¡Estoy tan feliz!-Camila se separo y calleron lagrimas por sus ojos- ya hable con mis padres y ellos estan de acuerdo, pero quieren conversarlo contigo, una cosa de protocolos, tu sabes como son ellos- La chica sonrio.

Fernando no entendio nada, todo le daba vueltas, entonces entraron sus amigos cantando una barra a su amigo. La madre los saco, les cerro la puerta de un portazo y se dirigio a su hijo:
-¡No me habías contado que querías casarte hijo mio, estoy muy feliz de que se lo hayas propuesto a Camila!, aunque admito de que lanzarle por la ventana el celular a tu ex como forma de decirle que la olvidaste, no estuvo bien, aqui los carabineros te tomaran tus datos para que pagues el vidrio roto, y tus suegros quieren hablar sobre el futuro de ustedes dos.
-Claro, escucharlo a gritos por la ventana en una canción no fue lo adecuado, ahora todo el vecindario sabe.-Dijo la suegra.

Fernando entonces no supo que contestar, ni tampoco alguna vez recordo todo lo que había ocurrido.

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